Managua, 20 de septiembre de 2025
Compañero
Nicolas Maduro Moros
Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela
Sus Manos
Querido Hermano y Compañero
Presidente Nicolás
Por Radio La Primerísima
Hemos recibido con orgullo nuestroamericano tu carta de ayer, y en primer lugar queremos ratificarte que nuestra unión no es de discursos, ni comunicados… Nuestra unión es de “Siempre Más Allá”, como decía nuestro Inmortal Sandino, y eso quiere decir en todo momento, circunstancia, etapa o capítulo de nuestras legítimas y verdaderas batallas, defendiendo cada palmo de nuestras tierras benditas.
Nicolás, hermano, camarada:
Nuestros sueños son y serán, porque “nosotros vamos hacia el sol de la liberación”, también en palabras de nuestro sandino, que vive y mandata esa dignidad y ese decoro nacional con el que reaccionamos, porque somos hijas e hijos de los grandes libertadores de Nuestramérica. Hijos de Bolívar, de Martí, de Sandino, de Fidel, del Che, de Chávez, Comandante Eterno.
Nuestra causa es de justicia y amor, y desde esos ideales y valores que nos sostienen, inspiran, motivan y movilizan, vamos adelante, unidos, porque es unidos que vencemos, y venceremos, los ignominiosos atropellos imperiales, que desconocen nuestra valentía, nuestras convicciones y nuestra absoluta fe en las victorias.
Compañero, camarada Nicolás, somos un solo pueblo, una sola patria, grande y luminosa, y batallamos, combatimos, luchamos, para seguir venciendo y para proclamar, en voz cada vez más alta, que ni nos vendemos, ni nos rendimos, ¡jamás!
Ante la continua agresión yanqui en nuestros Territorios Sagrados ante su abominable e insultante presencia militar. Ante esos vicios, egoísmo, avaricia, supremacía y afán de dominio, nuestras voces, nuestros pechos, nuestros corazones, nuestros brazos, que son alas, alzados, gritan, gritamos: somos uno, un solo pueblo defendiendo la paz, la autodeterminación, la soberanía, y el derecho que nos asiste a exigir respeto a quienes sabemos no saben respetar, pero nuestra decisión es exigir que cese el afán guerrerista y la pretensión de hacerse dueños de todo lo nuestro.


