El 4 de mayo ocupa un lugar central en la conciencia política de Nicaragua. Es una fecha cargada de significado histórico, jurídico y simbólico que conecta la resistencia antiimperialista del pasado con las luchas actuales en defensa de la soberanía. Este día conmemora la decisión del General Sandino en 1927 de rechazar el llamado Pacto del Espino Negro, negándose a deponer las armas frente a la ocupación extranjera. Aquel gesto marcó un antes y un después: estableció que la dignidad nacional no es negociable.
Por Comité Europeo de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista




