Ha muerto Miguel Soler, maestro y revolucionario


 El maestro Miguel Soler, experto en educación rural y de adultos y una de las voces más autorizadas de la educación en América Latina, falleció este jueves a los 99 años en Montevideo, Uruguay.

Montevideo. Agencias

Radio La Primerisima

En los años 80, estuvo en Nicaragua como voluntario, en donde trabajó como consultor del Ministerio de Educación. Desde entonces, siempre estuvo vinculado a la Revolución Popular Sandinista a través de los comités de solidaridad en Catalunya, su tierra natal, y desde Uruguay.

Este año, Miguel Soler donó al Gobierno Sandinista su colección personal de fotografías de la Cruzada Nacional de Alfabetización, como su herencia al pueblo de Nicaragua que tanto quiso. Con esas fotos, el Ministerio de Educación organizó la exposición de imágenes, en ocasión del 41 aniversario de la Cruzada, el pasado 23 de marzo.

Miguel Soler nació en 1922 en Corbera de Llobregat, Provincia de Barcelona, Cataluña, y cuando él tenía 4 años, su familia emigró a Uruguay, en donde hizo todos sus estudios en la educación pública y en 1939 se graduó de maestro. A partir de allí trabajó en la escuela pública.

En una entrevista publicada hace 20 años, Soler reflexionó sobre su trabajo con los niños campesinos: “Cuando por primera vez actué frente a niños descalzos, sucios, hambrientos, hace de esto bastantes años, comprendí que ser educador era realmente un compromiso simultáneo con la realidad cargada de problemas y el ideal poblado de esperanzas”.

Trabajo con la UNESCO

A principios de los años 50, la UNESCO le otorgó una beca para realizar estudios como Especialista en Educación Fundamental en Pátzcuaro, México. A su regreso, fue uno de los redactores de los programas de estudio para las Escuelas Rurales en Uruguay. Tuvo una larga actividad vinculada al trabajo en escuelas rurales, al punto de convertirse en una de las voces más autorizadas sobre la temática.

A partir de 1961 y hasta 1982 ocupó cargos técnicos en la UNESCO. Entre 1961 y 1964 asesoró, como especialista de esa Organización en materia de educación rural al Ministerio de Asuntos Campesinos del Gobierno de Bolivia. De 1964 a 1969 fue Director (cargo de la UNESCO) del Centro Regional de Educación Fundamental para América Latina (CREFAL), ubicado en Pátzcuaro, México, en el que había realizado estudios de posgrado en 1952-1953.

Entre 1969 y 1974 actuó en la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO), Santiago de Chile, como especialista en educación de adultos para la región latinoamericana.

De 1974 a 1982 trabajó en la sede de la UNESCO en París, primero como Director de la División de Alfabetización, Educación de Adultos y Desarrollo Rural y más tarde como Subdirector General Adjunto del Sector Educación.

Voluntario en Nicaragua

Jubilado en 1982, se mudó a Barcelona pues su país vivía en medio de una feroz dictadura militar. Fue en ese año que decidió irse a Nicaragua, como voluntario, colaborando en cuestiones de política educativa con el Gobierno Sandinista.

Después, hasta 1993, ha sido contratado en diversas oportunidades por la UNESCO en calidad de consultor, cumpliendo misiones tanto en diferentes países como en la Sede de París.

Tras la salida de los militares del gobierno, Soler regresó a Uruguay en diversas ocasiones, radicándose en Montevideo en los últimos años de su vida.

En su libro «Educación y Vida Rural en América Latina», publicado en 1996, Soler escribe que “cada pueblo ha de definir su proyecto político de sociedad, debe disponer también de su proyecto educativo, de una filosofía educativa, una política educativa. Y esta política educativa ha de guardar la necesaria coherencia con la política general. Todo gran cambio de orientación política determina ajustes más o menos profundos en la política educativa y en el servicio educativo”.

En septiembre de 2016, se le otorgó el Premio Internacional Mario Benedetti a la Lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad, de la Fundación Mario Benedetti.

El asesinato del profesor Julio Castro

Fue fundador de la Federación Uruguaya de Magisterio e íntimo amigo del maestro Julio Castro, educador y periodista uruguayo, secuestrado por la dictadura cívico-militar el 1 de agosto de 1976, el primer desaparecido durante la feroz dictadura uruguaya. Ese hecho marcó el resto de la vida de Soler, quien siempre estuvo involucrado en la búsqueda de sus restos y de justicia.

Zaira Gamundi, esposa de Julio Castro, que tenía 69 años cuando fue desaparecido, escribió en 1982 una carta al dictador Gregorio Álvarez, pues la víctima había sido su maestro en primaria.

“Mi esposo es Julio Castro, el que fuera su maestro en la Escuela Sanguinetti. Estoy segura que usted tiene que recordarlo por su excepcional calidad humana, así como Julio Castro tenía presente en usted al pequeño escolar. Hay relaciones que no se destruyen y una es la que se establece entre el maestro y el alumno”, decía la carta. Álvarez nunca respondió.

El cuerpo de Castro fue finalmente encontrado 34 años después, en 2011, sepultado en un cementerio clandestino realizado creado por el Ejército uruguayo en una finca militar, pero Miguel Soler advirtió que había que identificar a sus asesinos y enjuiciarlos.

En el año 2014, CLACSO publicó la antología «Miguel Soler Roca: Educación, resistencia y esperanza», textos “que dan cuenta de la prologada y fecunda vida del maestro Miguel Soler Roca, un catalán que tempranamente echó raíces en Uruguay, dedicando su vida a la educación, la acción transformadora desde el medio local y al análisis crítico de las políticas públicas. A través de sus escritos podemos situarnos en los campos uruguayos de mediados del siglo XX y recorrer de su mano la situación de la educación pública en América Latina y el Caribe”.

El 14 de julio de 2006, en su discurso cuando recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de la República, de Montevideo, dijo:

“A quienes hoy están estudiando me permito decirles: no se conformen con aprobar sus personales exámenes ni con conquistar sus codiciados y merecidos títulos. No ahoguen sus dudas en cualquiera de las formas del éxito; movilícense en busca de respuestas, piensen en cómo poner los saberes adquiridos a disposición de un país que los necesita, desesperadamente, para brindar sus frutos a esa tercera parte de nuestra población a la que hemos dejado a mitad de camino. No se culpabilicen; pero eviten caer en las tentaciones de una sociedad planetaria que nos necesita enajenados, competitivos, egoístas, buenos consumidores y, sobre todo, distraídos”.

Solidaridad

Por Miguel Soler (*), Barcelona junio de 1997

Estamos de acuerdo en considerar que el planeamiento, la ejecución y la gestión de proyectos, financiados peso a peso por la contribución popular o cofinanciados con aportes de las diferentes administraciones gubernamentales, constituyen una importante forma de solidaridad y una manera (siempre insuficiente y a veces hipócrita) de devolver a los países en desarrollo una mínima parte de las riquezas que como países avanzados sabemos extraer de ellos.

Mientras seguimos discutiendo las políticas oficiales de cooperación, en las que todo debiera ser revisado, y nuestras imperfectas prácticas de colaboración económica y material con los pueblos amigos del Tercer Mundo, tal vez fuera bueno recordar que nuestra solidaridad no se agota en la promoción y financiamiento de proyectos. Todo lo contrario, existen manifestaciones no monetarias ni materiales de la solidaridad, mucho más ricas en contenido humano, cuya práctica, liberada de los conceptos de donantes y receptores, resulta mutuamente enriquecedora y contribuye a sentar las bases de una civilización de la igualdad y la fraternidad. Porque...

También somos solidarios cuando...

► Ponemos en cuestión nuestro modelo de civilización, nuestros valores, nuestras prácticas culturales, procurando que ganen en Humanidad, entendiendo por Humanidad una construcción dialéctica, constante y siempre inconclusa.

► Practicamos una solidaridad efectiva en el seno de nuestra pareja, nuestra familia, nuestro sindicato, nuestro entorno, nuestra comunidad.

► Reconocemos el aliento político de nuestra solidaridad, la necesidad de que el proyecto de sociedad y el proyecto solidario sean coherentes. Rechazamos una solidaridad políticamente neutra o desmovilizadora porque ella es, como lo somos nosotros mismos, una herramienta del necesario cambio.

► Nos pronunciamos contra el armamentismo, la OTAN y similares y apoyamos a quienes se resisten al servicio militar.

► Optaos racionalmente por combatir el consumismo depredador (comenzando por el nuestro) y por boicotear ciertos productos, marcas o multinacionales que lo simbolizan.

► No sumamos a las prácticas de comercio justo y difundimos su necesidad y sus posibilidades.

► Estudiamos los problemas de actualidad, en especial los que afectan al conjunto de la humanidad, identificando y denunciando sus causas y manifestaciones y proponiendo las posibles alternativas. Solo con una obstinada actitud de estudio podremos tomar posición ante mecanismo fundamentales de la vida internacional como la Organización Mundial del Comercio, las tendencias y efectos de la mundialización financiera, económica y cultural, la lucha entre los centros de poder, la deuda externa, los misterios de la construcción europea, etc.

► Hacemos pública nuestra posición frente a esos problemas, manifestándonos en la calle, dando nuestra firma, enviando cartas a gobernantes y a la prensa, aceptando participar en audiciones de radio y TV, etc.

► Contribuimos a la sensibilización de otras personas y grupos, en especial la de los jóvenes. Crear oportunidades para la vivencia de la solidaridad, desde la edad más temprana, es una importante responsabilidad de quienes educan.

► Nos organizamos para publicar y difundir nuestros interrogantes como nuestros conocimientos, convicciones y propuestas.

► Inviamos a que vengan a Catalunya los portavoces de las fuerzas populares de otros países y facilitamos la difusión pública de sus problemas e ideas.

► Favorecemos la educación/formación/capacitación/reciclaje de cuadros dirigentes de dirigentes de movimientos populares de aquí y de allá.

► Nos esforzamos por superar el individualismo, el aislacionismo, la rivalidad o la simple competencia entre personas, grupos e instituciones, logrando constituir redes o plataformas de estudio, opinión y acción capaces de enfrentar con mayores posibilidades al sistema.

► Nos pronunciamos también sobre problemas y hechos relativos a Catalunya y el Estado Español. Nuestro mundo es uno solo.

► Organizamos brigadas juveniles y adultas de trabajo, acompañamiento o testimonio de países que necesitan o aprecian nuestra presencia solidaria.

► Creamos mecanismos de información veraz que contrarresten la desinformación y la contrainformación a que estamos sometidos.

► Hacemos un esfuerzo por comprender y apoyar y si es posible integrarnos a grupos que constituyen sectores sociales minoritarios, ayudándolos a que, haciendo uso de su libertad, sean lo que son o lleguen a ser lo que quieran ser.

► Luchamos abiertamente contra el racismo, la xenofobia, el nazi-fascismo y toda forma de discriminación, en especial la discriminación por género, vigilándonos para evitar caer en conductas personales conscientes o inconscientes que puedan contribuir a la insolidaridad. En particular, debemos esforzarnos por mejorar nuestras actitudes respecto a los inmigrantes que llegan a Catalunya en busca de un horizonte vital que no puede ser de nuestro disfrute exclusivo.

► Renunciamos a hacer de la pobreza ajena un discurso, combatimos en favor de la vigencia del derecho a una vida digna para todos y acentuamos la práctica personal de una necesaria y desafiante austeridad.

► Practicamos una solidaridad activa con la Naturaleza, amando, respetando y protegiendo sus seres y bienes.

► Vivimos la solidaridad con la preocupación a que nos obliga la actual situación mundial, compartiendo dolor y lucha con quienes padecen y se rebelan. Pero también tenemos el derecho de vivirla con alegría, por lo que ella nos enriquece y por saber que somos muchos los que deseamos transformar el mundo. Salir a buscarlos, unirnos a ellos y aprender a trabajar juntos es indispensable al éxito de nuestro movimiento solidario.

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