Sus ancestros y los vendepatria y mercenarios de hoy, siempre usufructuaron el poder para entregarle las riquezas a los gringos y robarse lo que sobraba. Para el pueblo nada. Ni luz, ni carreteras, ni puentes, ni viviendas dignas, ni comida, ni educación gratuita mucho menos salud. Nada. En fin, expoliaron a nuestro pueblo y lo sumieron en la miseria.
Por Margine Gutiérrez
Pero ahora cada que los sandinistas nos alegramos, nos enorgullecemos y celebramos las gigantescas obras con que el gobierno de Daniel y Rosario nos hacen avanzar en el desarrollo sostenible que por siglos soñanos –con nuestro pueblo como centro y razón de ser– ellos en vez de avergonzarse por habernos sumido en la pobreza extrema dicen “es su responsabilidad, para eso pagamos impuestos”.
Y entonces, ¿por qué ellos no hicieron todo lo que hoy ha hecho el gobierno Sandinista? Simplemente porque no era su responsabilidad. Su responsabilidad fue siempre asegurar que Nicaragua fuera una colonia de Estados Unidos, entregarle nuestras riquezas y robarse el resto.
Por esa razón, durante los siglos que ellos fueron los procónsules de los gringos en Nicaragua, los sufrimientos del pueblo nicaragüense fueron ilimitados. Aquí los niños se morían de desnutrición y de hambre, al igual que el pueblo en general. Enfermedades prevenibles y erradicables, como el sarampión, el tétano, la lepra diezmaban a la población.
Solo unos mínimos ejemplos.
La incomunicación –por falta de carreteras y puentes – era por todos lados. La producción se perdía. Recuerdo a los campesinos botando sus pichingas de leche por que no tenían como sacarla o malvendiendo sus frijoles y maíz a los especuladores que se arriesgaban a irlos a sacar en mula.
Más de 200 años la Costa Caribe incomunicada del resto del país.
Wiwilí-Jinotega, zona inmensamente productiva, cruzando el majestuoso Río Coco en un lanchón para ir al otro lado, o sea a Wiwilí-Nueva Segovia.
Haciendo la prueba de carga antes de su inauguración
Pero eso hoy ha quedado atrás. A las tres de la tarde del 1 de marzo, nuestro pueblo, nuestro país, por primera vez en su historia podrá transitar con seguridad el Río Coco para comunicarse de un Wiwilí a otro. Eso, durante los años 90 –durante el neosomocismo– era apenas un sueño, una aspiración, pero hoy es una hermosa realidad que no sólo nos hace felices y nos llena de justo orgullo si no que contribuirá de manera formidable al crecimiento y desarrollo sostenible de Nicaragua.
Así actúan los gobiernos responsables, que invierten bien los impuestos y manejan correctamente la cooperación, pero que sobre todo aman a su pueblo, porque a quienes más beneficia es a los pobres.
