Danto, leyenda viva de bravura y consecuencia revolucionaria


 «Yo sé que estamos al final, pero ahí no habrá terminado todo. Cuando tengamos el poder, cuando el Frente y el pueblo tomen el poder, habrá comenzado la segunda guerra. Y ahí nos sacudirán de muchos lados, porque el enemigo grande no le conviene un pueblo liberado. Ahí es donde se necesita más capacidad política. Hay que hacer un Ejército Popular fuerte, porque así podremos tener el campo sembrado y la libertad asegurada». Germán Pomares Ordóñez

Por Radio La Primerísima

Conocido como “El Danto”, Germán Pomares Ordóñez fue uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), considerado el más aguerrido jefe guerrillero, con dotes militares naturales, y uno de los revolucionarios más ejemplares de la historia de Nicaragua. El Coronel Santos López, también fundador del FSLN y el eslabón vital entre el General Augusto C. Sandino y las nuevas generaciones, es quien lo bautiza con su seudónimo “El Danto” debido a su fortaleza física. El Coronel siempre lo trató como a un hijo.

Nació el 17 de agosto de 1937 en El Viejo, Chinandega, en una familia campesina que experimentó de primera mano la explotación y la injusticia social que caracterizaban a la dictadura somocista.

Desde joven, Pomares se involucró en la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza. En 1958, se unió a la Juventud Patriótica Nicaragüense y, en 1961, al Movimiento Nueva Nicaragua, precursor del FSLN. A lo largo de su vida, participó en diversas acciones guerrilleras, incluyendo la toma de la casa de Chema Castillo en 1974 y la ofensiva final contra la dictadura en 1979.

En mayo 1962, se integra a la lucha en la montaña, al FLN (Frente de Liberación Nacional), que después, por insistencia de Carlos Fonseca, adopta el nombre de Sandinista.

Participa en acciones importantes como las de Bocay, Raití, Pancasán y formó parte del Comando Juan José Quezada que el 27 de diciembre de 1974 ejecutó la Operación Diciembre Victorioso, que tomó la casa del somocista José María Castillo Quant y permitió la liberación de decenas de prisioneros políticos sandinistas, entre los cuales estaba el hoy Copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

En Cuba, en enero de 1975. En el extremo izquierdo, Germán Pomares; al centro, Francisco Rivera, El Zorro; a su lado, Óscar Pérez Cassar; junto a él, el Comandante Daniel Ortega, hoy Copresidente de Nicaragua.

En mayo de 1979, Pomares como jefe de todo el Frente Norte, bajo el mando del Comandante Daniel Ortega, define tres objetivos militares: Ocotal, Jinotega y Matagalpa, porque Estelí acababa de salir de la toma de abril (la segunda Insurrección) y los guerrilleros se habían replegado a las zonas montañosas aledañas a la ciudad.

En Ocotal, planteaba el problema que es una ciudad muy despejada, plana, con pocos árboles y vegetación, y difícilmente las fuerzas guerrilleras podrían replegarse. Matagalpa era mejor dejarla por último pues era el principio de lo que sería el desencadenamiento de la insurrección final y no se quería someter a Matagalpa a un desgaste similar al de Estelí.

Se trataba sólo de golpear y salir, porque no se estaba hablando de tomarse la ciudad pues venía la ofensiva final. Finalmente, El Danto decidió tomar la ciudad de Jinotega, donde el FSLN tenía sólidas raíces políticas tanto en la ciudad como el sector rural. Jinotega es montañosa y siempre está nublada, aunque sea en verano, lo que permite un fácil acceso.

Entretanto, Francisco Rivera, El Zorro, jefe de las fuerzas guerrilleras que se replegaron de Estelí, llega al Cerro Cuba, en la periferia de Estelí, cerca del municipio de Condega. El Zorro habló con Pomares para que este no se fuera a realizar esa acción en Jinotega e intentó convencerle para que se quedara dirigiendo las acciones desde el Cerro Cuba, donde inclusive había condiciones para la defensa.

Sin embargo, Pomares decide atacar Jinotega. Las tropas somocistas los encajonan a las orillas y los mandos guerrilleros deciden replegarse, porque consideran que tras un combate de cinco días en Jinotega el objetivo se ha cumplido

El 22 de mayo de 1979, durante la retirada de la ciudad de Jinotega hacia el cerro La Cruz, Germán Pomares es alcanzado por una bala que le perfora el abdomen.

El 22 de mayo por la noche él se sintió aparentemente un poco mejor y entonces dijo: “Ya no me muero”. Al día siguiente fue sincero, era fuerte de carácter y dijo: “Voy a morir”. Él supuso que era peritonitis, porque la bala le quedó adentro de los intestinos. Falleció el 24 de mayo, a solo dos meses del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Tenía 42 años de edad.

En reconocimiento a su valentía y dedicación, Pomares fue declarado Héroe Nacional de Nicaragua en 1981, mediante el Decreto No 799, publicado en La Gaceta, Diario Oficial No 195 del 29 de agosto de 1981.

Su efigie apareció en los billetes de 20 córdobas emitidos en 1985, y en 1985 se creó la “Orden Comandante Germán Pomares Ordóñez” para reconocer servicios excepcionales a la Patria.

En agosto de 1979, sus restos fueron exhumados de su improvisada tumba en un cerro aledaño al sitio donde falleció y trasladados a su tierra natal. El féretro con sus restos recorrió los casi 300 kilómetros, vitoreado a su paso por centenares de guerrilleros y recibido por una multitud en El Viejo, hasta su última morada.

Su cuerpo reposa en un mausoleo en el Parque Central de El Viejo, Chinandega, donde es venerado como un símbolo de lucha, resistencia y amor al pueblo nicaragüense.

Sus primeros años

El propio Germán Pomares relató:

Mi nombre completo Germán Ordóñez Pomares. Ángel Ordóñez mi padre, al nacer me reconoce y por eso soy Ordóñez Pomares. Nací un 17 de agosto de 1937, en la ciudad de El Viejo, departamento de Chinandega. Mi infancia es muy pobre porque mi padre abandona a mi madre; mi padre de crianza es mi abuelo quien es el jefe de la casa.

A los 7 años me matriculan en una escuela pública, la única que existe en aquel entonces en El Viejo, mi primera maestra fue la Rosa Virginia Trejos Somarriba, no titulada. Hago mi primer y segundo grados; después me tienen que sacar porque no tengo ropa para ir a la escuela.

Me acuerdo que mi mamá lloró porque si yo no podía ir más a la escuela, no podría ser carpintero para hacer otra casa porque en la que vivíamos era de palma. Ese año el chapulín le come el maíz a mi abuelo y no tenemos qué comer, había días en que sólo almorzábamos con chilotes cocidos, otros los hacíamos con guineo tierno que llevábamos de una finca que se llama La Palomera que todavía existe. Al salir ese verano me voy a trabajar con mi mamá a una hacienda de Humberto Mántica a cortar arroz y ajonjolí para llevar más dinero a la casa y que mi abuelo tuviera qué comer ya que se estaba poniendo más viejo.

Sin pensar mucho, un día me voy a ver a mi padre a su finca y me dice que me quede con él pues está solo, se le había muerto la esposa y tiene un niño varón y una mujercita. Para entonces ya tengo 12 años. Me quedo dos años con él que me sirven mucho en mi formación de hombre de campo.

A los 14 años me voy de donde él, no aguanto la vida que me da y comienzo a vivir al lado de mi mamá, pero ya no es igual porque ella se casó con otro hombre a quien yo no quiero. Vivo en las haciendas donde consigo trabajo, lo cual me sirve mucho, porque me forjó como un verdadero hombre.

De los 15 a los 17 estoy de campisto en una hacienda de Juancho Minicuche. Allí aguanto toda humillación, además no me pagan como mozo completo en las tareas del machete y todos los demás deberes pues dicen que todavía soy cipote. Por un pleito me voy de allí, me duele, porque me parece que no voy a conseguir trabajo en otro lugar; pero un amigo de mi mamá que es su compadre me ocupa trabajando con él en una carreta. Ahora es un colaborador del Frente.

Después oigo hablar de Somoza, cuando la muerte del viejo Somoza (Anastasio Somoza García, el asesino del General Sandino) yo cuento con 19 años de edad, trabajo en una hacienda que se llama El Puertón, ganando 6 córdobas al día. Se oyen diferentes opiniones sobre el ajusticiamiento de Somoza, unos dicen pobrecito, él fue el que llevó la paz a Nicaragua, otros, que estaba bien hecho; lo único que les molestaba es que mataran a Rigoberto López Pérez.

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