Las potencias imperialistas deben aprender de la historia


Discurso durante el acto de la 30 Graduación de Cadetes del Centro Superior de Estudios Militares General de División “José Dolores Estrada Vado” del Ejército de Nicaragua, celebrado el martes 9 de diciembre en el Centro de Convenciones Olof Palme, de Managua. 

 Por Comandante Daniel Ortega, Copresidente de Nicaragua.

Hermanos y hermanas nicaragüenses; familias que habitan las ciudades, los barrios, las comunidades, el campo, los que viven en las comunidades que están en los litorales de nuestros mares, y, a todos, desde los niños, hasta los adultos, hasta los enfermos, si les preguntáramos a cada uno de ellos qué es lo que más desean, qué es lo que más aspiran en esta tierra, en esta Patria de Darío y de Sandino; nos dirían: “¡Queremos paz! ¡Queremos paz! ¡Queremos paz! ¡Queremos paz! ¡Queremos paz! ¡Queremos paz! ¡Queremos tranquilidad!”.

Eso es lo que quieren los pueblos, eso es lo que quiere la humanidad. Más allá del poderío militar que puedan tener las potencias, los pueblos de esas potencias quieren paz, no quieren que exploten las armas atómicas, porque eso destruiría a la especie humana y los destruiría a ellos también.

Estos son tiempos, estos son días en los que la lucha por la paz está al frente de los seres humanos que tienen conciencia, que tienen solidaridad, que saben valorar lo que es la vida, y lo que es el terror de las guerras, de las muertes, que hoy están provocando el martirio de todo un pueblo, el pueblo palestino.

Se logró avanzar en acuerdos para la paz, pero no respetan esos acuerdos los gobernantes del Estado de Israel, y siguen asesinando todos los días a los pueblos que están en sus tierras, de las cuales los quieren desterrar o terminar enterrándolos que es lo que han venido haciendo en los últimos tiempos, enterrando todos los días a miles y miles de familias palestinas.

¡Cuánta violencia! ¡Cuánto terror! Y en Nicaragua somos amantes de la paz, y en Centroamérica somos amantes de la paz, y desde México hasta la Patagonia somos amantes de la paz; la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños juró su compromiso ante la paz.

Pero estamos siendo amenazados por la potencia, que ya la vivimos y la vivieron nuestros antepasados; cuando apenas se había decretado la independencia de Centroamérica, cuando ya estaban los filibusteros yanquis invadiendo Nicaragua. Y pensaban que era un pueblo de campesinos, de indígenas, un pueblo en la pobreza, buscando cómo salir de la pobreza, cómo tener un poco de paz y estabilidad, pensaron que lo iban a acabar y a dominar y a esclavizar.

Nunca se imaginaron que este pueblo, desde su pobreza, desde sus condiciones desventajosas frente a lo que eran las bandas que vinieron con William Walker y que luego se declaró Presidente de Nicaragua, y que fue reconocido por el Gobierno de Estados Unidos, y que nombró su embajador y fue el embajador hacia allá. ¿Y a quién nombró embajador? A un cura, a un cura que sencillamente no llevaba a Cristo.

Como Gaspar García Laviana que venía de España y se encontró con los campesinos en el departamento de Rivas, en las comunidades, él traía a Cristo y traía el compromiso con los pobres, con el pueblo. Y por eso, después de andar recorriendo las comunidades en el departamento de Rivas, de andar conversando con los campesinos, llevándoles esperanza, se incorporó al Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Ya prácticamente a meses de la victoria, el 11 de diciembre del año 1978, allá cae en combate, porque él era un sacerdote que predicaba y practicaba su compromiso con los pobres. Y a él, hoy ustedes, queridos compañeros y compañeras que se están graduando, le están dedicando esta promoción.

Les decía que son tiempos duros, porque, por otro lado, bueno, ya sabemos, el Gobierno de Estados Unidos ha desplegado fuerzas militares en diferentes lugares del Caribe, y también en el Mar Pacífico allí tienen ellos unidades militares y que están supuestamente para combatir el narcotráfico.

El combate al narcotráfico es una de las prioridades aquí en Nicaragua, y aquí en Nicaragua se ha logrado crear un “Muro de Contención” para que los narcotraficantes no se instalen en Nicaragua, ni que estén transitando; el que quiere transitar, se le captura, y se capturan las drogas que quieren llevar, y todos van buscando el mercado de Estados Unidos, porque ahí está el gran consumidor.

Y se equivoca el Gobierno de Estados Unidos amenazando a pueblos hermanos, al hermano pueblo venezolano, al cual le expresamos nuestra solidaridad, nuestro respeto, nuestro cariño, al Presidente Nicolás Maduro, y a ese pueblo que cómo defiende la paz. Es cierto, ellos también se preparan, pero mientras tanto Venezuela es un país en paz; las familias, los niños, se desplazan en paz. Hay una situación de paz, y lo han dicho con toda claridad: ¡Estamos defendiendo la paz!

Mientras tanto, Estados Unidos ha venido bombardeando barquitos, lanchitas, donde dicen que van las drogas, sin saber si llevan drogas o no llevan droga; simplemente ven una lanchita y la hunden, y no dejan uno solo vivo, porque esa es la orden: muerte a todo el que encuentren en el camino. Y eso lógicamente afecta a los pescadores que entran en temor de ir a pescar.

La solución a este problema de la droga, del narcotráfico, no está desplazando agrupamientos militares, guardacostas, aviación, alrededor de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Allí no están haciendo nada, ¿por qué? Porque la droga sigue llegando a Estados Unidos de Norteamérica.

Pero, además, apareció una nueva droga que es el fentanilo que le llaman, que esa está traficada en los grandes laboratorios de Estados Unidos y de Europa. No se fabrica en América Latina, y es la droga más agresiva, que mata a más jóvenes allá en Estados Unidos; son millones, lo ha dicho el mismo Presidente de Estados Unidos, son millones los que mueren.

Entonces, la solución está ¿cómo? Hay que controlar y ellos tienen la fuerza, la capacidad para controlar las fronteras de Estados Unidos y no permitir que entren drogas de estos países; para controlar los barrios de Estados Unidos, de las ciudades norteamericanas, donde se distribuye la droga, donde se vende la droga, donde se hace negocios con las drogas, donde hay bandas por todos lados. Y luego, cayéndole a los grandes bancos de Estados Unidos, donde los que comercializan la droga en Estados Unidos colocan la plata, y ahí tienen millones de millones, suficientes como para poder utilizarlos para poner orden en Estados Unidos.

Nada gana el Presidente de Estados Unidos amenazando a los pueblos latinoamericanos. ¡Nada gana con eso! ¡No resuelve nada! Porque el problema lo tiene ahí en su propia casa, ahí están los que todos los días compran la droga, y están todos los días los que están vendiendo la droga, y están los que reciben beneficios de parte de los que venden la droga, para permitir que la droga se pueda estar vendiendo en los barrios de Estados Unidos.

La solución la tienen ellos ahí: si ellos controlan el consumo de la droga en Estados Unidos, entonces, sencillamente, no tienen por qué estar viniendo a buscar a los que mueven droga desde los países del sur de Nuestramérica latina. Porque bueno, ahí se cultivan drogas que cultivan los campesinos y ha habido planes ahí para buscar cómo los campesinos dejen de cultivar esas drogas y pasen a otro tipo de cultivos. Se han hecho esfuerzos.

Pero la verdad es que, esa droga que sale del sur de la región latinoamericana y caribeña, esa ya ni siquiera va para Estados Unidos, esa va para Europa; porque Estados Unidos está siendo abastecido por las grandes industrias, grandes empresas, que han desarrollado esa droga que es la más pavorosa: el fentanilo. Es una reflexión que nosotros hacemos, es lo menos que podemos hacer.

Y que no esté amenazando a los pueblos latinoamericanos y caribeños el Gobierno de Estados Unidos, que no esté amenazando al pueblo de Bolívar, al pueblo de Chávez, al pueblo de Nicolás, que ha sido un pueblo que no han lanzado ninguna agresión contra pueblo alguno aquí en la región; al contrario, se han preocupado por llevar colaboración, cooperación, donaciones, a los pueblos más empobrecidos de la región del Caribe y aquí mismo en Centroamérica.

Aquí tenemos energía, porque el Presidente Chávez cuando vino a nuestra Toma de Posesión y estábamos conversando sobre los problemas que teníamos, porque los Gobiernos que nos habían antecedido, que fueron tres gobiernos apoyados por los gobernantes norteamericanos, no les dieron ningún apoyo a estos gobiernos, y terminó el país quedándose sin energía y había apagones todos los días.

Para nosotros esa situación era difícil, porque, bueno, estábamos agarrando un país lleno de apagones. ¿Qué iba a decir la gente? Que deberíamos de resolver el tema de los apagones. ¿Y cómo, decíamos nosotros, si aquí no tenemos petróleo, aquí no tenemos ni siquiera plantas suficientes para garantizar la energía?

Y el Presidente Chávez inmediatamente ordenó que unas plantas que habían comprado ellos allá en Asia y que venían para Venezuela y que estaban en tránsito en Cuba en ese momento, que se trasladaran de inmediato a Nicaragua. Y aquí vinieron las plantas, y vino el petróleo también que nos facilitó el pueblo bolivariano, como se lo facilitó a muchos países.

Ese ejemplo es un ejemplo realmente solidario, cristiano, y que más bien debería el pueblo venezolano y sus autoridades ser respetadas, ser queridas, por la forma en que se han comportado con los pueblos empobrecidos de la Región; incluso, en Estados Unidos montaron plantas para beneficiar a gente más empobrecida.

¡Hasta dónde el corazón de ese pueblo! ¡Hasta dónde el corazón de Chávez! ¡Hasta dónde el corazón de Nicolás! Estamos con ustedes, hermanos, estamos con ustedes, y estamos seguros que ahí no va a explotar ninguna guerra. Tenemos confianza, tenemos la fe en Dios que no va a permitir que explote ninguna guerra ahí, que no sea agredida Venezuela, suficientes agresiones ha sufrido ya como para ser sometida a una invasión, una invasión que no la quiere nadie, ¡no la quiere nadie!

Y que sea la paz la que reine en Venezuela, y que reine también en Colombia, porque Colombia ha sido amenazada por el Gobierno de Estados Unidos. Están amenazando por todos lados. Estos son tiempos en el mundo en que ya no se puede seguir hablando de más guerras, suficientes guerras han tenido la humanidad como para seguir insistiendo en nuevas guerras.

Ahí están los europeos, la Comunidad europea, buscando cómo reunir, creo que son 70 mil millones de euros, para comprar armamentos, para construir armamentos, y con el cuento de que como Rusia está luchando por lo que le pertenece allá en Ucrania, ellos se están preparando, dicen, o se quieren preparar, para la guerra con Rusia. Es una locura completa.

Las potencias colonialistas, imperialistas, no han sacado las lecciones que les da la historia, porque donde se ha establecido el colonialismo, donde se han establecido las dominaciones de los imperios, finalmente han sido derrotados y los pueblos se han ido liberando, se han ido liberando. Lo que tienen que hacer es trabajar por la paz, estos son tiempos en los que todos deberíamos estar trabajando por la paz. La Comunidad Europea debería estar trabajando por la paz.

Estados Unidos, bueno, ha estado haciendo esfuerzos por la paz, pero, por otro lado, viene aquí a calentar con la famosa Doctrina Monroe, “América para los americanos”. No. Es América para los Estados Unidos. Si fuera para los americanos, tendrían que empezar ellos a distribuir su riqueza en toda América Latina. ¡Sí! Si quieren que América sea para los americanos que distribuyan su riqueza, que ayuden a estos pueblos a salir de la pobreza, a salir del hambre, de la miseria. Pero no que, América para ellos y no para el pueblo norteamericano, sino para la oligarquía norteamericana.

Felicitamos a los jóvenes que están graduándose. Y se están graduando, no para ir a hacerle daño a nadie, se han ido formando no para ir a hacerle daño a nadie. Aquí tenemos un Ejército con un Comandante en Jefe que ha sido claro: este es un Ejército que está para defender la paz, la paz de las familias, que no sean asaltadas en el campo; así como la Policía está también en el deber de proteger a las familias, que no sean asaltadas en las ciudades. El Ejército protegiendo también las fronteras del narcotráfico que intenta abrir su caminito. El Ejército promoviendo y ejecutando programas para habilitar los caminos que están maltrechos en muchos lugares donde todavía no hemos logrado llegar, y ahí preparando condiciones, para que los vehículos que transitan por ahí puedan tener mejores condiciones al transitar; es decir, haciendo labores de construcción de caminos, que mientras llega el pavimento, mientras llega el concreto, ellos van ahí abriendo caminos.

Y los compañeros del Ejército, compañeros graduados, bueno, ustedes compañeros, saben, vienen a poner su conocimiento para contribuir al fortalecimiento de la paz en Nicaragua; porque aquí ha habido varios intentos de querer acabar con la paz, pero, al final, el mismo pueblo es el que está convencido que aquí no puede haber intentos de Golpes de Estado, ni terrorismo, porque ya vieron lo que eso significa, destruye la paz, destruye la seguridad.

Ahora tenemos ya, fíjense bien el ciclo nuestro, en el año 2018 fue el intento, intento de acabar con la paz, y después que esos actos de terrorismo fueron vencidos, fueron extinguidos, todos los años: 2019, 2020, 2021, 2022, en la medida que vamos avanzando, mejores condiciones en Nicaragua. Mejores condiciones para la economía, mejores condiciones para la producción, mejores condiciones para desarrollar programas en beneficio de los pobres, mejores condiciones para construir viviendas para gente pobre, mejores condiciones para fortalecer las actividades productivas en el sector agropecuario, en el campo, el café, la ganadería, el azúcar.

Mejores condiciones para prestarle la salud, que estamos obligados a prestarle a los nicaragüenses, la salud con las condiciones que pueden brindarles hospitales del primer mundo, como dicen. Aquí ya tenemos hospitales con condiciones, con capacidades de prestarle atención a las familias con lo último que ha salido para enfrentar epidemias, enfrentar enfermedades que son dolorosas. Tenemos ya. Y vemos a los jóvenes participando en marchas para entregar los hospitales en León, en Ocotal, y ahí van surgiendo más hospitales, y las escuelas, o sea, todo lo que hemos logrado hacer, gracias a la paz. ¡Sin paz sería imposible!

Y son garantes de la paz, el Ejército y la Policía, garantes de la soberanía también, porque tenemos que resguardar nuestra soberanía, los territorios que nos han sido adjudicados después de ir a los organismos internacionales, la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde hemos logrado ganar el Derecho a que tengamos más océano, a que tengamos el río, a que tengamos las zonas que compartimos con otros países, que las tengamos claramente delimitadas y no tengamos conflictos en este sentido.

Como el Golfo de Fonseca nosotros lo tenemos delimitado, Nicaragua lo tiene delimitado; luego hay sus contradicciones todavía entre hermanos países, que esperamos que al final lleguen a estar totalmente de acuerdo y ya tengamos tranquilidad y paz en el Golfo.

Aquí tenemos a 24 compañeros, oficiales, tenientes, que se han graduado aquí en Nicaragua y otros se han graduado en la Federación Rusa y en otros países. Y les entregábamos reconocimientos al Teniente Julio Hernández, que obtuvo el Primer Expediente; al Teniente Francisco Salazar, que obtuvo el Segundo Expediente y también una distinción porque se distinguió en deportes; al Teniente Axel García, que obtuvo el Tercer Expediente; a los Teniente Edward Rodríguez y Carlos Martínez, que obtuvieron la Medalla de Distinción Académica por alcanzar el Diploma Rojo en las academias de la Federación Rusa, donde pasaron varios años estudiando. Luego tenemos a las compañeras que son Médicas, tres compañeras Médicas.

Cuatro son originarios de Managua, 2 de Masaya, 3 de Carazo, 1 de Madriz, 5 de Matagalpa, 1 de Jinotega, 4 de León, 1 de Chontales, 1 de Boaco, 2 de la Región Autónoma del Caribe Norte, y 1 de Río San Juan. Todos ascendidos a Tenientes.

A las compañeras médicas, antes de juramentar, vamos a pedirles que se pongan de pie las tres compañeras, que las vea nuestro pueblo, que las enfoquen las cámaras: Teniente Jessica Mendoza, de Matagalpa; Teniente Nahíma Aguinaga, de Terrabona, Matagalpa, y Teniente Rodríguez Ruiz, de Managua.

Hermanos nicaragüenses, vamos a juramentar a los compañeros graduados: “¿Juran solemnemente, ante Dios, la Patria, nuestros héroes nacionales, y por su honor respetar y obedecer la Constitución y las Leyes; defender a costa de la propia vida, si fuera necesario, los derechos y las libertades del pueblo, la paz, soberanía, la independencia, la autodeterminación y la integridad territorial de nuestra nación, así como servir con honor y lealtad a la Patria, cumplir las órdenes emanadas del Alto Mando, respetar las leyes y reglamentos que rigen la carrera y vida militar, y cumplir fielmente y a conciencia los deberes de los cargos que se les confieran y las misiones que sus mandos les designen?”.

“¡Sí, Juramos!” “Si así lo hacen, que la Patria y la institución los premien, y si no, que ellos se lo demanden”.

Están juramentados. Un aplauso para los nuevos oficiales que han sido juramentados, y este juramento lo están haciendo ante Dios y ante el pueblo.

¡Que viva el Ejército de Nicaragua!
¡Patria y Libertad!
¡Sandino vive, la lucha sigue!
¡Hasta la victoria siempre!

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