Nosotros construimos democracia y sabemos cómo defenderla


¿Quién nos puede dar lecciones de democracia? ¿Con qué derecho? Nosotros sabemos qué es, cómo se construye y cómo se defiende. Nos consta que la democracia no empieza ni termina con las elecciones.

 Managua. Por William Grigsby Vado, Radio La Primerísima.

Los yanquis le decían a Somoza que hiciera elecciones, que cometiera fraude y también le daban las armas y el dinero para que el pueblo siguiera pobre y el país sometido al imperialismo. Lo llamaban “demócrata”, lo defendían en todas partes y lo ponían de ejemplo de cómo someter a un pueblo.

¿Qué mayor democracia que la insurrección del pueblo para derrocar al títere de los yanquis? ¿Quiénes tomaron la decisión de acabar con la dictadura somocista? Los empobrecidos. En cambio, los ricos y sus lacayos eran parásitos de Somoza, pedían a la Guardia protegerlos, aplaudían al somocismo cuando asesinaba al pueblo, enriquecían sus bolsillos mientras la gente moría de hambre y vivía en la ignorancia.

¿Qué mayor democracia que la Cruzada Nacional de Alfabetización? “Ser culto es el único modo de ser libre”, decía el Héroe Nacional de Cuba, el poeta José Martí. Democracia es que todos sepamos leer y escribir y que tengamos derecho a la educación.

¿Qué mayor democracia que exterminar la poliomielitis, que vacunar a toda la población para evitar las muertes de los pobres varicela o viruela o sarampión entre tantas otras enfermedades? Democracia es proteger la vida.

¿Qué mayor democracia que la defensa armada de la Patria, protagonizada por los jóvenes de los años 80, auténticos héroes del pueblo, que derrotaron a los mercenarios armados y entrenados por los yanquis? Democracia es defender la libertad y la soberanía con la propia vida.

¿Qué mayor democracia que la entrega de tierras a los campesinos? Democracia es justicia social.

¿Qué mayor democracia que aceptar nuestra derrota electoral en 1990 y entregar el gobierno a los títeres de los yanquis? El FSLN fue el primer partido de la historia de Nicaragua que llegó al poder por la vía armada y entregó el gobierno pacíficamente. Nunca antes había ocurrido. Democracia es reconocer el veredicto de las urnas.

¿Qué mayor democracia que colocar a la gente, al pueblo mismo, como el centro de toda la actividad del Gobierno y del Estado? Durante siglos, los que nos odian, utilizaron las instituciones y sus fuerzas armadas hacer más ricos a los ricos, y asesinar a todo aquél que luchar por su vida y su libertad. Democracia es que el pueblo mande, el Pueblo Presidente.

Y así podríamos ofrecer centenares de ejemplos, como lo que ahora hace nuestro Gobierno (sí, nuestro gobierno, de los sandinistas y del pueblo entero: es nuestro) multiplicando escuelas, maestras, universidades, hospitales, centros de salud, médicos, enfermeras, calles, carreteras, caminos, puentes, viviendas, autobuses, etc.

La democracia se defiende con todos los instrumentos del Estado. Con las armas, que para eso el pueblo está armado, mediante su Ejército, su Policía y su Ministerio del Interior. Con las acciones de gobierno, mejorando día a día la calidad de vida de todo el pueblo. Con el Estado de Derecho que el pueblo mismo ha construido, para crear leyes que nos permitan defender la vida, la paz, la seguridad, la soberanía y el derecho a decidir nosotros mismos qué tipo de sociedad queremos.

Por eso tenemos que blindar nuestro Estado y fortalecer el andamiaje jurídico que impida a los yanquis y al somocismo aprovechar cualquier resquicio con el propósito de volver a someter al pueblo y a la nación. Los partidos de los yanquis jamás podrán participar en ningún proceso electoral y por eso jamás podrán volver al gobierno, nunca podrán ver las elecciones en Nicaragua. Que las vean desde afuera, en sus computadoras pagadas por los yanquis.

Sandino fundó la Patria de todos, cuando el 4 de mayo dijo no a los yanquis. Nunca se rindió. Nunca se vendió. Con un puñado de hombres y mujeres descalzos y harapientos, expulsó a los yanquis del suelo patrio. Por eso lo asesinaron.

Carlos Fonseca nos enseñó que los sandinistas luchamos por una Revolución: «se trata no de lograr simplemente un cambio de hombres en el poder, sino un cambio de sistema, el derrocamiento de las clases explotadoras y la victoria de las clases explotadas».

Las enseñanzas de Sandino y Fonseca. Eso es exactamente lo que hemos hecho a lo largo de toda la historia como pueblo sandinista. Derrocamos a las clases explotadoras, construimos el poder popular, hacemos justicia social, preservamos la soberanía nacional, ejercemos la autodeterminación, defendemos la paz y la seguridad de todas y todos.

Bajo la conducción del Comandante Daniel y de Rosario, con el FSLN como el mejor instrumento político jamás creado en nuestro país, hacemos todo eso con dignidad, con generosidad, con patriotismo, con las armas, con las leyes, con todo el poder popular, obedeciendo al pueblo porque somos servidores del pueblo.

Han sido miles y miles de nicaragüenses que a lo largo de nuestra historia han entregado su vida por la causa del pueblo. Somos consecuentes con su sacrificio. Porque el color de la sangre jamás se olvida, ¡ni nos vendemos, ni nos rendimos! ¡Patria Libre o Morir!

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