El mundo que ha sido diseñado para hacernos creer que la pobreza es una virtud, que ser pobre en esta vida es per se la garantía de una vida feliz y plena después de la muerte; es decir: sufre ahora, para que puedas disfrutar en la eternidad; aguanta ahora la carga pesada, para que tu liviandad esté garantizada en tu otra vida. Mientras tanto, deja que los ricos disfruten, porque no saben lo que les espera; deja que se alimenten de tu pobreza, que, al fin y al cabo, esa riqueza es efímera; ellos son los engañados, no vos; ellos gozan ahora, pero sufrirán en la eternidad.
Por Omar Aguilar Maradiaga, Radio La Primerísima.




